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miércoles, 19 de diciembre de 2012

Demostración al público


           Todo comenzó en el año 2065, el mundo estaba viviendo uno de sus mejores años. Eran esos años en donde sus habitantes estaban considerablemente felices, tenían trabajo, se vivían en un lugar pleno, soleado, y libre.
          Parecía que las personas, vivían en un mundo perfecto, pero realmente no sabían, no conocían verdaderamente el mundo en el que habitaban, porque escondido había otro mundo, otra lado del mismo planeta en el cual se vivía miseria, pobreza, tristeza, soledad. Ese lado no se conocía abiertamente o simplemente, los que si lo conocían no querían aceptarlo y por eso lo ignoraban, trataban con indiferencia el tema.
           Mike Wayman, había nacido en el año 2015, había nacido en el seno de una familia rica. De joven siempre le había gustado la ciencia, experimentar, etc, y cuando tuvo 18, entro en una prestigiosa universidad llamada Duke University. Luego de 6 años Mike se recibió de científico. Él estaba saliendo con una joven que también iba a su universidad, Susan Monroe, con la cual se casó y a los 6 meses de ese acontecimiento ella quedo embarazada, y nació Megan. Luego, seis años después nació Esme.
          Cuando Megan tenía 23 años, estudiaba Biología en la misma universidad en la cual su padre había estudiado. Esme tenía 17 años, y estaba en su último año de secundaria.
          Mike durante varios años había tratado de inventar un aparato o algo que haga mejorar de alguna manera la calidad de vida de las personas, pero no había tenido mucho éxito con sus proyectos. Salvo en uno. El ultimo invento que había creado, lo había estado perfeccionado durante 10 años, se trataba de unos robots o ciborgs, que estaban técnicamente programados para  ayudar a las personas, es decir, protegerlos, cuidarlos, y satisfacer sus necesidades. Él  veía el mundo de una manera especial, él sabia de los dos mundos, del perfecto, y del imperfecto e infeliz. Por esa misma razón quería tener éxito en su último experimento, para poder mejorar un poco las vidas de las personas que vivían escondidas en el mundo feo.
          En el año 2066, Mike terminó correctamente su invento, y lo mostro al público. Varios científicos lo investigaron para ver que no tuviera ninguna falla, la cual podría causar algún daño al ser humano. Al finalizar con la investigación, se comprobó que no tenía ninguna falla en el sistema. El invento se puso en venta, y pronto se empezó a popularizar en todo el mundo.
       Los robots o ciborgs, eran muy parecidos a los humanos, tenían sus mismas facciones faciales, y también sus mismos rasgos físicos. Mentalmente tenían una misión: ayudar al ser humano. Pero los ciborgs eran parecidos entre ellos y tenían todos, una estatura media, eran morochos, aparentaban edades de 25 a 30 años. A simple vista no se los reconocía.
           Las personas parecían vivir mas felices que antes, y la parte del mundo en la cual tenia problemas se fue mejorando con el tiempo, hasta llegar al punto de que no existía esa otra realidad.
         Luego de unos meses, el producto se había expandido por el mundo exitosamente. Pero las críticas habían empezado a ser muy malas. A lo largo del tiempo se habían ido encontrando detalles, fallas insignificantes, depende del uso que uno le dé, el producto se fue deteriorando, rompiendo, hasta ser en algunos casos inservible, ya que no andaban.
          Hubo un accidente a los 2 años de salir al público, uno de los ciborgs, había matado a una pequeña, por accidente, por supuesto. Según las investigaciones hechas, no se supo bien cual había sido el error que tenia el invento, para llegar al extremo de matar a una persona. Y eso causó un gran cambio en la sociedad, porque la gente estaba asustada porque no sabían si también sus ciborgs, podrían lastimarlos a ellos. Finalmente se prohibió la venta de este invento, pero no se pudo identificar a los demás, porque eran muy parecidos a los verdaderos humanos.
          Mike estaba seguro de que el mismo robot no lo había provocado, pero nadie le creía. Él siguió insistiendo en que investigaran más el caso de la muerte de la pequeña, pero los científico y la policía encargada del caso, no le hizo caso y dió por terminada la investigación. Entonces a causa de eso, Mike hizo su propia investigación y descubrió que el ciborg había sido maltratado y por esa razón había reaccionado de esa forma. Al descubrir eso, se lo dijo a la policía pero tampoco le creyeron porque la familia de la victima había testificado que no habían maltratado al robot, lo habían tratado común y corriente como si fuera una persona más. Mike no tuvo más opción que rendirse.
          Un día Mike estaba leyendo el diario y de pronto ve una noticia que lo sorprendió. El titulo decía “personas ‘matan’ a ciborgs”. La nota decía que un científico había descubierto una forma de diferenciar a los robots, de las personas. La gente supo como hacerlo y empezó a “matar” a los ciborgs, a destruirlos. Mike al leer eso quedo sorprendido, se sentía apenado y pensaba como podía haber pasado eso, como los humanos podían ser capaces de destruir algo que por un tiempo los hizo más felices, algo que les había mejorado la vida. El simplemente no lo entendía, pero sabía que tenía que hacer algo para parar esa destrucción.
         Mike salió de su casa y vio como la gente, afuera de sus cazas, empezaban a golpear a los ciborgs, a romperlos, a destruirlos poco a poco. Entonces él empezó a correr y a avisarle a la gente que pare de hacer eso, que pare de aniquilarlos, pero ellos no querían escucharlo, querían solamente deshacerse de los ciborg. Luego de unos días, el noticiero había mostrado la noticia de que probablemente los robots habían sido destruidos completamente, sin dejar rastro alguno de ellos. Lo que no sabían era que también se estaban matando entre ellos. Si bien el científico había descubierto cómo diferenciarlos, no todos lo sabían, y empezaron a matarse entre ellos, sin saber que no eran robots originales.
        El acontecimiento terminó en una situación grave, en la cual Mike había pensado que terminaría, en parte todo finalizó con una masacre de robots y humanos. Y por el otro lado, el mundo se dividió de vuelta en 2 partes; en una parte feliz y otra triste, pero muy distinta la del comienzo de esta historia. El lugar que se creía feliz, los disfrutaban escazas personas, en cambio el lugar que era triste empezó  ser muy amplio, y se lleno de gente. En síntesis el mundo había terminado muy mal, porque las personas habían destruido algo que los había ayudado notoriamente, algo importante para ellos, algo que bueno simplemente los había hecho mejorar sus vidas ser felices.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Dark Paradise

        Una habitación pequeña, una gran cama cubierta de una fina sábana. La ventana estaba abierta, era verano. Era un día lindo, caluroso. Todo el mundo planeaba disfrutarlo al aire libre, en un parque o una plaza o algún lugar. Todos saldrían, menos alguien.
      Una mujer, delgada, bajita, de unos 26 años, estaba recostada sobre la cama. Dormida profundamente. y envuelta en la sábana suave y fina. Hacía días que no se movía, 3 semanas para ser más exacto. Lo único que hacía era dormir de día, y desvelarse de noche. Apenas comía. Cuando caía el sol, se acercaba a la ventana, miraba el atardecer, y disfrutaba ver la luna llegar y prenderse como una lamparita de luz que nunca se rompe.
     Ese día, se despertó todavía con los ojos cerrados, se estiro en esa cama que era muy grande para ella sola. Estiró su mano, como tratando de encontrar o agarrar algo, pero no había nada a su lado. Abrió los ojos, y recordó que él no estaba y que no iba a volver.
           [Even trhough you're not here, won't move on ...] 
          [Aún cuando vos no estés acá, no me iré...]
   Se levantó, fue a la cocina y se preparó un café. Mientras el agua se calentaba, fue hasta la contestadora del teléfono, apretó un botón, y la máquina dijo:
- Usted tiene 16 mensajes nuevos. - E inmediatamente empezó a emitirlos. El primero era de su madre, quería que la llamara y le contara cómo andaba. Otro era de su hermana, luego sus amigas.
- Verónica, podrías por favor levantar el teléfono, o al menos responder alguno de los 8 mensajes que te dejé. Por favor, hoy con las chicas vamos a sali.... - Verónica apretó un botón para pasar al siguiente mensaje. El resto eran de todas personas diferentes, pero decían lo mismo. Querían mandarle sus condolencias, decían que lamentaban su pérdida y que entendían su dolor.
               [All my friensd ask me why I stay strong. Tell'em when you find true love it lives on. Ahhh, that's why I stay here...] 
          [Todos mis amigos me preguntan por qué sigo siendo fuerte. Les digo que cuando uno encuentra el verdadero amor, este vive por siempre. Ahhh, es por eso que me quedo aquí...]
- No lo hacen, no lo entienden! -  Grito Verónica. Tomó su café y volvió a su cuarto.
     Se sentó en la cama, y se puso a pensar. Lo extrañaba demasiado, todavía no podía creer lo que le estaba pasando, incluso pensaba que algún día Louis iba a entrar a su casa y la iba a besar y abrazar como siempre. Eso es lo que necesitaba, un abrazo, su abrazo.
     Terminó el café y dejó su taza en la mesita de luz. Cerró los postigos de la ventana, y se acostó de vuelta. Cerró sus ojos, y trató de dormirse  recordó que había tomado cafeína, y se arrepintió de haberlo hecho, le iba a costar conciliar el sueño. Empezó a pensar, y a recordar. Todo lo veía en cámara lenta. Desde que se conocieron, hasta el final, todas las veces que habían salido. Las veces que se habían besado, cuando se peleaban, cuando se reconciliaban, el día que se fueron a vivir juntos, eran inseparables. Recordaba sus momentos felices, verlo a él reírse, con esa sonrisa que ella amaba. Hasta que de repente vino otro recuerdo a su mente, el accidente.
             [But there's no you, except in my dreams tonight. I don't wanna wake up from this tonight...]
          [ Pero no hay como vos, excepto en mis sueños esta noche. No quiero despertar de esto esta noche...]
     Todo había ocurrido muy rápido, estaban manejando con su auto por una calle vacía,  hablaban y reían, volvían de el casamiento de unos amigos. Eran las 8 de la mañana, y ellos estaban muy despiertos, él no había tomado, porque no lo hacía nunca, y por eso manejaba. Verónica había tomado un poco de vino, pero estaba bastante sobria. Seguían charlando cuando sin querer, distraídamente  pasaron un semáforo en rojo. Y ahí es cuando la memoria de Verónica se nubló. Lo poco que vio fue a un camión acercándose a ellos, a una alta velocidad. Louis no pudo hacer nada, sucedió lo inevitable, el gran camión impactó contra el costado izquierdo del auto, y lo arrastró media cuadra. La siguiente cosa que recordó era una ambulancia, mucha gente a su alrededor, luego recordó estar en el hospital sobre una camilla gritando:
- Louis, Louis, quiero verlo, déjenme verlo!! - Ella mucho no se había lastimado mucho, se había quebrado la mano únicamente.  Pero él estaba más grave. Luego de unas horas, le informaron que Louis había fallecido. No lo podía creer.   
          [There's no relief, I see you in my sleep, and everybody's rushing me, but I can feel you touching me. There's no realese, I feel you in my dreams, telling me I'm fine...] 
            [ No hay consuelo, te veo en mis sueños, y todo el mundo está persiguiéndome pero yo puedo sentir que me tocás. No hay liberación, te veo en mis sueños, diciendome que estoy bien...]
    Y así siguió toda la noche, pensando y rememorizando, hasta que finalmente se durmió. Verónica trataba de dormir lo más que podía, porque todas las noches y todos los días soñaba con él, lo veía, lo escuchaba.
              [Everytime I close my eyes, it's like a dark paradise....] 
              [Cada vez que cierro mis ojos, es como un paraíso oscuro....]
        Y esa era su alegría, verlo una vez más. Soñaba con que caminaba con él, que iban juntos a todos lados, quería no despertar, solamente para estar unos segundos más junto a él. A veces tenía pesadillas y soñaba con el accidente. Luego pensaba, estaba mal amarlo y pensarlo siempre. En sus sueños, él le hablaba y le decía que todo estaba y estaría bien.
              [Your soul is haunting me and telling me, that everything it's fine, but I wish I was dead...]
        [Tu alma está acechandome y diciendome que todo está bien, pero yo desearía estar muerta...]
      Ella no pensaba igual, no podía concebir un mundo, o una vida sin él. Tenía una sola idea en mente, y planeaba ejecutarla, se prometió a si misma que lo iba a cumplir y le saldría bien. Tenía miedo, de que su plan no funcionara, y no lo viese de vuelta, pero algo tenía que intentar, cada día era más desesperante.
       [No one compares to you. I'm scared that you won't be waiting on the other side...]
       [Nadie se compara con vos. Tengo miedo de que no estés esperandome al otro lado...]
      Investigó, compró lo necesario, quería que fuese rápido e indoloro. Y un día lo hizo. Se acercó a la ventana de su habitación, salió al balcón. Estaba en pijama, un camisón suelto que le llegaba hasta las rodillas. Sintió el viento, vio el amanecer, su último crepúsculo. Tenía miedo, respiraba aceleradamente, y su corazón no paraba de latir. Se puso firme y dijo.
- Ya voy, esperame.
      Inmediatamente se llevo a la cien, el revolver que tenía en su mano derecha, y disparó. Murió al instante, convencida de que si ella también moría, finalmente iba a poder estar con él.


Canción original: Dark Paradise - Lana del Rey.
http://www.youtube.com/watch?v=REr7GaRcTts&feature=fvst

martes, 27 de noviembre de 2012

La sensación

       Existe una sensación, única en su clase. No muchos la han experimentado y es difícil encontrarla. Cuando pasa dura poco, es un momento. Todo el mundo la busca, hay personas que nunca la sintieron. Muchos mueren intentando encontrarla, todos hablan y dicen, algunos sin conocerla, que es larga, que te hace ver las cosas de otro modo, que es la mejor sensación que uno puede vivir. Pero no todo eso es verdad.
      Hay que esforzarse mucho para conseguirla, algunos dicen que no vale la pena tanto trabajo para una sensación de 5 segundos. Pero no es así, el que quiere experimentarla sabe lo que hace y por qué lo hace. Cuando uno trabaja mucho para conseguir algo, cuando alguien estudia demasiado para un examen  cuando uno llega a un lugar al que creía inalcanzable, o cuando está finalmente con la persona indicada. Al final de todas estas acciones, lo que uno consigue es la sensación de felicidad, o a veces la sensación de sentirse completo. Cuando uno logra lo que quiere, cumple metas, o recibe algo beneficioso a cambio de todo el esfuerzo que hizo, se siente bien, feliz. Es una felicidad que no perdura, pero que si se puede repetir, cada vez que uno quiera y pueda sentirlos.
     No es lo mismo no esforzarte y conseguir algo, eso no te da un momento de felicidad, o quizá si, pero no es genuina. Te da una alegría momentánea. En cambio, si logras lo que te proponés  con mucho trabajo, te hace sentir bien, con vos mismo, con el resultado, con todo. Te sube el autoestima, te sentís mejor. Sí, solo dura unos segundos, pero la sensación es genial. Te da ganas de vivir, de seguir intentando, de cumplir con las cosas, para poder sentirte satisfecho y estar feliz, tan solo por un momento, con uno mismo.

viernes, 23 de noviembre de 2012

The lousy truth

    No lo puedo evitar, siempre fue así, lo es ahora y lo será cada vez que mire sus ojos. Son de esas cosas que uno no puede evitar. Por fin descubrí que podía vivir sin pensar en él. Me olvidé de él, finalmente. Me resigné? La verdad no lo sé, supongo que sí, me rendí. Y está muy bien, ya que esas cosas hacen mal, seguir en un mismo círculo que te hace volver siempre al mismo lugar, ese al que no querés ir.
     Pero así sin pensarlo, pasó. Lo miré directo a los ojos, esos ojos que me matan suavemente, aquellos a los que nunca les pude, ni les puedo decir no. Lo miré y recordé por qué me gustaba, por qué lo quería a pesar de todo. Y él me miró también, de una forma que no mira a otros, de una manera que solo la usa conmigo. Dios sólo sabe por qué. Recordé,  lo recordé. Y me puse a pensar, inevitablemente, no me arrepiento de nada. Pero siempre me voy a quedar con las ganas de decirle algo, lo que siento quizá. Nunca lo dije, y no creo que lo haga nunca. Supongo que estoy esperando el momento correcto, o eso es lo que yo quiero creer. O solo tengo miedo de que él me diga que no siente lo mismo, y yo sé que eso es lo que me va a decir. Lo sienta o no, nunca me va a decir la verdad. Siempre me va a dejar con la duda, la incertidumbre. Y es inevitable e incorregible, porque él es así, no va a cambiar y quizá yo tampoco quiero que lo haga.
     Lo odio, y a la vez no. Es el culpable de la mayoría de mis heridas. Pero también es responsable de unas cuantas sonrisas. Por él, he escrito muchas cosas, me he inspirado. Algunas cosas me gustan, y otras no. Si tan solo lo supiera. Supiera que él es la causa y el protagonista de muchas historias. Qué diría? No lo sé, pero para mí es romántico. No es intencional, me sale escribir sobre él. No, no estoy enamorada, lo juro. Pero él tiene ese no sé qué que me puede. Que suerte, lo estoy olvidando, tarde o temprano va a terminar siendo solo un mal recuerdo, de una mala época.

Realidades ficticias

      Ilusiones y fantasías me dicen qué decir y qué hacer. Me dicen cosas que no quiero escuchar. Me hacen ver cosas que no deseo ver. Todo es ficticio, no existe. Ese mundo no es realidad. Y la realidad, no la quiero ver. Pensamientos se amontonan en este pequeño cerebro, se terminan mezclando, y me hacen confundir todo. Solo quiero escaparme. No quiero tener que hacer todas las cosas que hago, ni ver todas las cosas que veo, ni aceptar las cosas con las que no estoy de acuerdo.
       No quiero decir que si a las cosas que deseo decir no. Y viceversa. Quiero dormir. A veces eternamente. Últimamente todo me deprime,  soy yo? es el mundo? la vida, tal vez? No lo sé, lo que si sé es que estoy harta de todo, del mundo que me come de a poco con su magnificencia. De la vida, que a cada minuto quiere que decida cosas difíciles a las que no sé qué responder, o no estoy lista para hacerlo. Y especialmente estoy harta de mí, de ser siempre la misma, supongo.
    A veces me despierto en la noche, o incluso a la mañana y ruego por seguir durmiendo. Ya que sueño cosas hermosas, seres bonitos, historias buenas, situaciones positivas. No quiero despertarme cuando puedo soñar todo eso. No quiero despertarme y que la realidad me golpee fuertemente. El problema es que luego, confundo lo que soñé con lo que pasó de verdad. Me acuerdo de todo, y sólo me queda rogar para que algún día pase lo que yo quiero.


Ya sólo me queda,
la vacía pena
del viajero que regresa.
Estoy tan perdido,
soy la asesina de
de tantas primaveras.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Million dollar man

          Era 1975, había un bar viejo, al que la gente iba a mirar shows de cantantes poco conocidos, pero buenos. Se decía que allí iban empresarios importantes. Todas las noches había una banda diferente. Algunos días tocaban rock, en sus diferentes categorías melódicas, otros días pasaban indie o contemporáneo. El lugar era medianamente chico, tenía una decoración bohemia, luces bajas, cuadros en toas las paredes. Habían unos sillones antiguos pero cómodos ubicados al lado de la pared. Una barra larga y llena de distintas botellas que contenían licores añejos exquisitos. El barman era un hombre de unos 60 años, tez morena, ojos oscuros, un poco excedido de peso. Todo el mundo allí lo conocía, ya que trabajaba en el bar hacía 30 años.
        Las personas que concurrían al bar eran siempre las mismas. Estaba el borracho de siempre, que se ponía a hablar con todos, diciendo incoherencias. El serio, que iba solo para acompañar a sus amigos. El artista, que se ponía en una esquina a retratar a los personajes que veía allí dentro. Y estaba el solitario, que iba a ahogar sus penas en el alcohol, pero que nunca se lo vio ebrio. Siempre mantenía su cordura, y se iba al final de la noche cuando todos se habían ido, solo quedaban él y el barman que cerraba el bar. Él era un empresario exitoso, era simpático y todos le querían. Era solitario, cosa que a veces le jugaba en contra. En el bar, no hablaba ni hacía nada con nadie.
       Una noche, este hombre había ido al bar con un propósito especial. Quería ver a una mujer que iba a cantar ese día. Cuando la anunciaron, todos ovacionaron su presencia. subió al escenario, con un vestido rojo largo precioso. Estaba peinada de manera tal que su larga melena le caía por los hombros a la cintura naturalmente. Casi no tenía maquillaje, solo se había pintado los labios de un rojo carmesí. Ella era alta, delgada, con ojos marrones, y una extraña mirada perdida. Parecía una mujer abandonada, sin vida. El único motivo que le daba a la vida era el de cantar. Tenía una voz rara pero linda, suave y antigua. Empezó a cantar.
              [You said I was the most exotic flower. Holding me ticht in our final hour...]
             [Dijiste que yo era la flor más exótica. Sujetándome fuerte en nuestra hora final...] 
       Cuando cantaba, el bar parecía otra cosa, todos estaban escuchándola con atención. Nadie decía nada. Los hombres pensaban en halagos para decirle cuando finalizara la canción. Las mujeres la miraban con celos y envidia, sabían que nunca podrían ser como ella. Y él, el hombre solitario con un vaso de whisky en mano, la miraba hipnotizado.
              [I don't know how you convince them and get them, boy. I don't know what you do, it's unbelievable...] 
            [No sé cómo los convences y los obtienes. No sé lo que haces, es increible...]
      Ella seguía cantando, sintiendo la música y lo que cantaba, una canción de amor. Miraba a todos y a nadie a la vez, veía rostros vacíos  hasta que lo vio. Se miraron mutuamente por un minuto, que pareció una eternidad.
     Ellos se conocían, habían sido amantes en una época. Pero su amor terminó tan rápido como la canción que ella cantó esa noche. Él era un hombre bueno pero ocupado, obsesionado con su trabajo, el cual lo consumía. 
                 [You've got the world, but baby, at what price?...] 
                [Tienes el mundo, pero cariño a qué precio?...]       
      Ella le quería, pero no aguantaba ese defecto. Así que él decidió separarse, cosa que los devastó a los dos. Esta cantante se volvió fría y amarga. Y él, tuvo que tomar una decisión y eligió su trabajo.
            [One for the money. Two for the show. I love you honey. I´m ready, I'm ready to go...] 
           [Una por el dinero. Dos por el show. Te amo cariño. Estoy lista, estoy lista para ir...]
     Luego de un tiempo, el hombre entendió que había cometido un gran error, y empezó a ir al bar todos los días, a esperarla. Hasta que ese día la vio.
     Los dos seguían mirándose  incluso cuando ella ya había terminado la canción. Ella se retiró del pequeño escenario en donde estaba, y fue directo a la mesa en la que sentado, esperándola, estaba él. No sé dijeron ni una palabra. Los dos se conocían, y no era necesario decir nada. Se miraron y entendieron qué era lo que quería cada uno. Se querían, estaban destinados a estar juntos, y lo sabían. Entonces él se paró, la tomó suavemente por la cintura, y le dijo:
- Te amo.
    Ella sonrió y le dio un beso en respuesta.
         [I don't know. You're screwed up and brilliant. You look like a million dollar man. So why is my heart broke?...]
        [No lo sé. Estás jodido y eres brillante. Luces como un hombre de millón de dolares. Si es así, por qué está mi corazón roto?...]


  Canción original: Lana del Rey - Million dollar man.
http://www.youtube.com/watch?v=lM7O4cXuZuc


            

jueves, 1 de noviembre de 2012

Aguafuerte


     El tiempo pasa, rápido y lento a la vez. Todos lo valoramos de diferentes formas. Algunos no le prestan mucha atención. El tiempo pasa y se lleva la vida consigo. Esa vida que es distinta en todos y cada uno.
     Algunas personas que pasan por la calle, van caminando, con cierta dejadez y pesadez en su cuerpo. Caminan lento y como rendidos. Como si hubieran perdido una batalla, aquella que todos quieren ganar.
     Otros pasean, miran y observan todo. Miran el suelo, irregular. Notan plantas por ahí, y algunos brotes entre las grietas del suelo. Sacan fotos, a veces a todo lo que ven, algunos de ellos son turistas. Van tranquilos, sin apuros, tratando de guardar en su memoria todo aquello que ven.
      Otros van apurados, casi trotando. Se llevan puesto todo a su paso, sin importar si se chocan con alguien o si sin querer hacen caer cosas. No ven por donde caminan, y entienden poco hacia donde van. Parecen robots, yendo de un lado al otro. Fríos y calculadores.
      Hay personas que van tranquilas, pero que no entienden mucho lo que pasa. Ven y observan todo, quizá demasiado  Pero les cuesta discernir entre lo que realmente ven y lo que desearían ver. Quizá me incluiría en esa categoría de personas andantes. Con el único detalle de que lo que veo, allí sentada en una vereda, una plaza o fuente, lo plasmo en un papel. Para contarlo al mundo, a alguien, a todos, a vos.