Vistas de página en total

domingo, 19 de enero de 2014

La Mirada

La forma en la que me miraba. Era tan, a ver ¿cómo decirlo? Tan especial. Tan linda. Me miraba como si me conociera completamente. Como si pudiera leer en mis ojos todo lo que me pasaba y al mismo tiempo decirme que me entendía y me quería igual. Y yo estaba completamente embobada con esos ojos. Lindos ojos marrones. Mejor dicho con ese rostro. Había veces que no me podía contener. Es que era demasiado bonito. Me distraía de cualquier pensamiento lógico. Y a la vez me traía a un solo pensamiento, no estábamos juntos, no le gustaba.

 Hay veces que pienso que soñar es perjudicial para la mente. Pero sé que lo pasé bien en ese sueño. Sé que me desperté contenta de haberte soñado, y desesperada por tratar de recordar hasta lo más mínimo de lo que me había permitido imaginar. Pero no se puede vivir de los sueños. No señor. Aunque eso no me quita el deseo de que él me viera como me vio en ese sueño. Que me mirara realmente. Pero no es así, y lo tengo que aceptar, aunque eso me tome un tiempo y unas cuantas lágrimas.

domingo, 20 de octubre de 2013

Te extraño cuando cae la noche.


Te extraño cuando cae la noche. Cuando mi mente lucha débilmente por olvidarte. Cuando la necesidad es más grande de lo que puedo soportar. Cuando recuerdo todo lo que hice mal, y todo lo que podría haber hecho mejor. Te extraño cuando me pongo a pensar en vos, y en todo lo que podríamos haber sido. Y en todo lo que podemos ser, si tan solo me vieras.

                De día es diferente, de día soy más fría y puedo esconder mis sentimientos en el fondo de mi alma. Pero hay veces que no siempre puedo lograrlo. De día te odio, te insulto y aborrezco. No puedo entenderte y eso desata en mí pensamientos que no quiero. Pienso que puedo sola, que no te necesito. Pienso que no me importas, y que el tiempo puede curar esta herida. Pero no es así y muy en el fondo lo sé. De día, me llamo estúpida por recordar lo que siento por las noches, me avergüenzo de mi misma de tan solo pensarlo. De día no te necesito.

                Pero cuando cae la luna, y llega la noche, abrasándome con la oscuridad, pierdo toda mi cordura. Los fantasmas me atacan sin piedad. Necesito saber que en algún lugar de tu corazón me querés y que en algún momento mi nombre resuena en tu cabeza. Pero no lo sé. Te extraño cuando cae la noche, y no puedo soportar más las paredes que planto todos los días cuando te miro, o te pienso. Se derrumban en lo oscuro de mi corazón, diciéndome lo débil que me siento. Aclarándome nuevamente que no estás acá, y no lo estarás en un futuro cercano. Me terminan diciendo que soy solo una inútil que te extraña sin siquiera vos saberlo. 

lunes, 22 de julio de 2013

Sueño de un beso

           "Luego de un momento supuse que iba a pasar, nos íbamos a besar. A dar nuestro primer/segundo beso por así decirlo. Un beso dulce, despreocupado, sin restricciones. Un beso cariñoso y querido por ambos. Pero yo estaba equivocada, porque lamentablemente no pasó. Vos te alejaste un poco, me soltaste las manos y si mi memoria no falla, me dijiste que ya volvías. Pero no fue así, vos no volviste y no nos pudimos dar ese beso buscado. Y luego, como era de suponer yo me desperté, y el sueño acabó."



          Volví a soñar con vos, y fue extraño. Unas horas antes de dormirme, estaba recordando mil momentos. Vos estabas raro esa noche, te sentía más cerca de lo normal, más amable, más vos. No entendía qué era lo que pasaba, pero me gustaba, y no quería que te fueras o que se termine la noche. Escuchábamos música, hablábamos de cosas sin importancia. Pero hubo momentos en los que me bloqueabas. Nos miramos y ahí fue cuando me di cuenta de que me podía perder en tus ojos. La sensación fue corta pero linda.  Entrabamos en un trance.Lo hacías a propósito, me mirabas de una manera diferente a como lo hacías con el resto. De una manera prohibida por motivos obvios. Hablábamos sin decir una palabra, porque se pueden decir mil cosas con tan solo una mirada. Se pueden descubrir cosas que no se aprecian todo el tiempo. Y es imposible mentirle a los ojos. Son el mejor lente, tienen la mejor calidad y nitidez, y revelan cosas que son imposibles de ocultar.  Yo sentía que buscabas algo más en mis ojos, algo que yo no me animaba a decir. Y lo mismo hacía yo, quería tratar de descifrar tus pensamientos, aunque siempre fuiste bueno ocultándolos. Me mirabas y yo simplemente me moría por dentro. Me moría, al saber que nunca pasaría lo que yo deseaba, al saber que vos nunca te animarías a decirme nada. Y me moría, al saber que todo lo que imaginaba en ese momento, jamás sucedería. 
               Estuviste cerca toda la noche. Estábamos en un lugar con varias personas, pero a penas había un segundo en el que estábamos solos, todo era diferente. En momentos vos creabas ese ambiente. O sino, pasabas cerca mío y me decías algo, o me molestabas para llamarme la atención. Hubo una ocasión en la que estábamos a tan cerca que casi me animo a hacerlo. Pero no, estaba mal, era algo que no tenía que suceder o por lo menos no en ese preciso instante.
              Luego, cayó la noche, y me fui a dormir recordando lo que una vez soñé y escribí. Recordé mi sueño de nuestro abrazo. Me acuerdo ahora y ya no parece tan real, pero en ese momento lo fue. Creía que de verdad había pasado hasta que desperté. Lentamente me fui quedando dormida pensando en vos. Y como dicen algunos, cuando te dormís pensando en una persona luego vas a soñar con ella. Y yo te soñé, de nuevo otra vez.
              Nos encontrábamos en el comedor de tu casa. Yo ya me estaba yendo y vos me ibas a abrir la puerta. Todo sucedió rapidísimo. Estaba la puerta abierta, y yo ya estaba lista para irme así que me acerque a vos para saludarte. Y en ese momento, solo Dios sabe de quién fue la culpa, nos besamos. Fue un beso veloz, uno fugaz. Nuestros labios se unieron, y volvimos a entrar en trance como cuando nos mirábamos. Fueron unos 5 segundos maravillosos. Y digo que fue corto porque inmediatamente me desperté, con ganas de seguir soñando. Pero no pude, abrí los ojos y me quedé pensando, rodeada de un silencio imperturbable y una oscuridad absoluta. 
              Lentamente las lágrimas fueron cayendo a través de mi rostro, sabiendo que vos nunca descubrirías la verdad a menos de que yo te la dijera. Estaba triste por saber que nunca sucedería. Una por una, seguían cayendo las lágrimas silenciosas como la noche. Silenciosa como la luna que me iluminaba a través de la ventana. Y que aunque este muy lejos sabe todo, cada uno de los secretos, porque siempre está ahí presente.
           Y de nuevo como aquella vez, analicé la posibilidad de contarte, pero no lo hice. Y quizá estés leyendo esto ahora y pensás que va dirigido a vos. Puede que si, puede que no, nunca lo sabrás. A menos que me recuerdes, y recuerdes esa noche que me miraste de una manera que nunca lo habías hecho. Recuerdes como alguna vez, quisiste ese abrazo y beso soñado, tanto como yo. Y, quizá, solo quizá también soñarías conmigo y nuestro beso.


How deep is your love? (¿Qué tan profundo es tu amor?)
I really need to learn. (Realmente necesito aprender.)
'Cause were living in a world of fools, (Porque vivimos en un mundo de locos,)
breaking us down, (bue nos quiebra)
when they all should let us be. (cuando todo lo que tienen que hacer es dejarnos ser.)
We belong to you and me... (Pertenecemos el uno al otro...)

Bee Gees - How Deep Is Your Love?

domingo, 23 de junio de 2013

No sé qué esperabas

          No sé qué esperabas. ¿Que él te diga algo lindo? ¿Que te hable de algo interesante? ¿Que te divierta? Si para eso no se encontraron, o quizá si. ¿Qué querías? Que te abraze y te acaricie el cabello diciéndote algún piropo bien armado? ¿Que te diga que te quiere? Si de verdad no lo siente. Sabías que los dos se utilizaban mutuamente. Una compañía no se niega cuando uno está tan solo, y lo sabés. Si por eso fuiste. Para que por un momento no te sintieras tan sola. 
           Lamento informarte que él solo quería verte para besarte de la forma que vos no querés, y para manosearte, cosa que creo que tampoco querías. Era obvio que para eso iban. Vos lo sabías, y lo esperabas quizás, pero tenías un poquito de esperanza de que no fuera así. Querías pasarla bien, reír autenticamente, no fingir una sonrisa falsa. Querías hablar, conocerlo y que te conozca, bromear, no sé, hacer algo más lindo que lo que hiciste. Te sentaste a charlar con extraño, porque tenés que aceptar que lo es no importa hace cuantos años lo conozcas. Hablaste de temas vacíos. Reíste de chistes que no te causaban gracia. Y luego, inevitablemente lo besaste esperando sentir algo que muy en el fondo sabías que no ibas a sentir. Fue un beso insípido y vacío, como lo era su relación. Él dijo: "la próxima podemos ir a mi casa". Y vos pensaste: "no va a haber una próxima vez". Y luego mientras se besaban, empezó a tocarte el pecho, y luego descendió su mano. Vos no sabías qué hacer, no sentías nada especial y tampoco te gustaba así que le sacaste la mano disimuladamente. No sabías qué decir. Preferías no decir nada a decir algo estúpido sin sentido. Y querías que se callase él, que no empezara a hablar de cosas que sinceramente no te importaban y lo más probable es que a esta altura tampoco lo recordarías. 
           Luego se separaron y mucho no se dijeron. Los dos tenían cosas que hacer. Y vos querías irte lo más rápido posible. Sentías una especie de repugnancia y decepción. Habías ido en busca de un poco de compañía y habías vuelto sin nada. La verdad, no sé qué esperabas. ¿Que te pida de una manera dulce y cariñosa un beso? Demasiado cursi para ser él. Sabías que todo lo que querías no iba a pasar. Pero sos una chica soñadora se podría decir. O quizá te ilusionaste pero no sé con qué. Nadie te había prometido corazones y flores, y sin embargo, como siempre, pensaste que quizá él era la excepción. Como lo pensás con todos los que conocés. Te comunico que no lo es. Es solo un infeliz más que quiso usarte. Y lo peor de todo es que lo logro. 
               Pero no te voy a retar por todo. Solo digo que una chica inteligente como sos vos, se daría cuenta a lo que se somete, y sabría dar un paso al costado cuando sabe que es un territorio peligroso. Pero así son las mujeres, caen en las trampas de aquellos hombres que quieren jugar con ellas. Y en cambio, a los otros hombres que serían geniales con vos, que te querrían incondicionalmente los ignorás. Eso, es una lástima. Tanto tiempo desperdiciado viendo cosas que querés pero que no necesitás y lo sabés. Pero el deseo vale más que la necesidad de llenar tu corazón. Y no quisiste ver lo que era real. Quisiste ver únicamente tu fantasía. Aquella que te ciega de la vida y de la gente. Y por eso estás como estás. Te distrajiste y perdiste el rumbo y la única culpable sos vos, porque lograste que sucediera. Y porque aunque no lo quieras aceptar o no lo hayas hecho adrede, vos provocás lo que te pasa. Cada uno es tan infeliz como cree que es.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Ya no tengo miedo


                Estoy sola, hay mucho silencio. Camino y no veo a ninguna persona, voy con miedo. ¿Qué me puedo encontrar? Todo está oscuro y cada cosa que antes veía como un objeto normal, ahora se transforma en aterrador.
                Sigo caminando con desconfianza, llego hasta un final de un camino. No sé para dónde ir.  Hay un pasillo angosto que no da muy buenos augurios. Otro más grande, me asusta con su oscuridad. Y también hay una escalera enorme. No sé qué camino elegir, dudo y pienso, pero la verdad es que no sé qué puedo hallar en ninguno de esos lugares.
                De repente escucho un ruido, unas voces a lo lejos. Vienen de arriba, asique con un poco de curiosidad, me animo a subir las escaleras. Lo hago despacio para no emitir ningún sonido. Subo los últimos escalones y me encuentro con un largo pasillo, iluminado por una única luz tenue que viene de una habitación. Continúo caminando y diviso una silueta, es una persona. Un muchacho, estatura media, delgado, pelo corto. Está a contraluz asique no le puedo ver el rostro, pero por algún motivo que desconozco, siento que me está mirando. No puedo ver sus ojos. Me voy acercando a pasos pequeños, ya no siento miedo y no sé por qué. No lo conozco, no sé quién es. Puede ser alguien malvado que me puede lastimar de alguna forma. Puede ser un asesino, y este sería el mejor lugar para matarme y que nadie se entere. Pero no creo que sea así. No da esa impresión. Ya estoy tan solo a un metro de distancia de él. El chico no se mueve, está quieto y no dice una palabra.
-          ¿Quién sos?
Le pregunto, y él no responde. Lo único que hace es estirar su mano hacia la mía, la toma suavemente y acto seguido me guía hacia la luz. Recién en ese momento puedo llegar a apreciar sus ojos. Son marrones oscuros, profundos, dulces y sinceros, no tienen maldad. El joven se queda en ese lugar, y no me saca la vista de los ojos. Yo lo miro también, y me empiezo a enamorar de esos ojos.
Luego de un momento que parece una eternidad me dice:
-          No tengas miedo.
Y ahí, parada al lado de esa extraña y desconocida persona, me siento más segura que nunca. No me importa con qué me pueda encontrar, o quiénes fueron los que hicieron ese ruido que me trajo aquí. Estoy tranquila, pero me siento rara. Y por fin, ya no tengo miedo.

martes, 16 de abril de 2013

Sueño de un abrazo


Solo quería un abrazo, tu abrazo. Fue un sueño raro. Yo estaba con vos en una habitación que no conocía pero se supone que debía conocerla. Estabamos viendo algo en un televisor, no sé si una película, un corto, una serie, un noticiero o qué. Vos estabas sentado en un sillón y yo estaba en otro más alejado. De repente todo cambia, la habitación se va, y yo ahora me encuentro parada, cerca de una mesa alta y vos estás al lado mío. Te saco un papel que tenés en la mano y empiezo a escribir algo. Sin saberlo nuestras manos rozan y vos aprovechás el momento. Yo empiezo a sentir algo caliente y sueve sobre mi mano, sí, es la tuya. Tu mano estaba sobre la mía, yo lo sabía y no hacía nada para evitar el contacto. Me doy cuenta luego, de que estamos cerca, quizá más de lo que deberíamos. Y sin pensarlo dos veces vos, sorpresivamente me abrazás. Lo hacés fuerte y cariñosamente. Me decís al oído: "Te estoy abrazando, si solo supieras hace cuanto que lo quería hacer", y luego no decís nada más, te quedás en silencio. Y yo no te pude decir nada, solo sabía que me encantaba escuchar tu voz en mi oído, y que por un momento me sentí protegida y acompañada en este mundo tan solitario. Fue un cálido y largo abrazo.
Estaba todavía rodeada por tus brazos cuando de a poco nos fuimos separando. Terminamos con nuestros rostros a diez centímetros uno del otro, y seguíamos de la mano. Lo único que hacíamos era mirarnos a los ojos sin decir una palabra. Nos mirabamos, y descubríamos cosas ocultas bajo esas caras que esconden todo. Porque si ves con atención los ojos de alguna persona, llegás a leerlos. Son los únicos que dicen la verdad.
Luego de un momento supuse que iba a pasar, nos ibamos a besar. A dar nuestro primer/segundo beso por así decirlo. Un beso dulce, despreocupado, sin restricciones. Un beso cariñoso y querido por ambos. Pero yo estaba equivocada, porque lamentablemnte no pasó. Vos te alejaste un poco, me soltaste las manos y si mi memoria no falla, me dijiste que ya volvías. Pero no fue así, vos no volviste, y no nos pudimos dar ese beso buscado. Y luego, como era de suponer yo me desperté y el sueño se acabó.
Me desperté y recordé todo lo que había soñado, había parecido muy real. Quizá demasiado. Me hubiese gustado contarte el sueño, y que supieras que sos vos el protagonista de esta historia. Pero los dos sabemos que eso no va a pasar, y que mi sueño tampoco se va a concretar. Yo te sigo queriendo, como siempre, aún cuando estemos lejos. Y vos bueno, no lo sé realmente. Supongo que seguirás por tu camino, haciendo tus cosas, junto a los tuyos, negando lo obvio. Eso que tus ojos no pueden esconder ni ocultar. Porque yo sé que en el fondo, muy muy en el fondo vos también querés lo mismo que yo. Y quizá, sólo quizás también soñas conmigo y nuestro abrazo.


This hope is treacherous. (Esta esperanza es traicionera).
This daydream is dangerous.  (Esta fantasía es peligrosa).
This hope is tracherous.  (Esta esperanza es traicionera).
And I,I,I like it.  (Y a mi, a mi, a mi me gusta).

lunes, 25 de marzo de 2013

Caminos encontrados, (parte 2)

      Pasó la semana y llegó el esperado día. Los dos lo habían esperado con ansias. Eugenia se puso lo más linda que pudo. Escogió su camisa favorita y sus mejores jeans. Llegó temprano al lugar del encuentro, le gustaba ser puntual e incluso a veces llegaba 20 minutos antes del horario arreglado solo por si las dudas. Se sentó en un banco de la plaza, era un día lindo y soleado, había un poco de viento. Mientras esperaba, escuchaba música, hasta que lo vio. Estaba lejos todavía, pero Eugenia al instante se lo puso a observar. Vestía normal, pantalón oscuro, remera de color azul con un logo grande de The Beatles, ella sonrió al ver la remera, amaba a The Beatles. Ezra caminaba, un poco distraído y tal vez un poco perdido. De repente, buscando entre cien caras diferentes la encuentra, y se dirige hacia ella. Ella le devuelve la mirada. Sin que se den cuenta él ya está al lado de ella, la saluda y le dice:
- ¡Hola! ¿Cómo andás? ¿Hace mucho que esperabas?
- No, recién llegué. - Mintió Eugenia.
- Ah bien, pensé que había llegado tarde. - Sí, solo quince minutos tarde pensó ella.
- Jaja, bueno ¿y ahora qué hacemos?
- Mmm, vamos a caminar por la plaza, ¿dale? -  Propone un nervioso Ezra. Luego se pone a pensar por qué está tan nervioso, si solo está saliendo con una amiga, su amiga de varios años. Tampoco sabe por qué le cuesta hablar, tartamudea o se traba. Son los nervios, piensa. "Dale, es solo una salida", se trata de convencer.
- Dale, está re lindo el día viste.
- Sí, perfecto para ir a caminar con alguien que no ves hace mucho. - Ouch, "por qué dije eso, qué estúpido" piensa para si mismo. 
- Jaja puede ser. Y, ¿qué es de tu vida? -  Pregunta tímidamente Eugenia. Trata de controlarse pero está ansiosa, lo extrañaba tanto y acá está, en frente de ella.
- La verdad que no mucho, me gustaría contarte algo divertido. Pero ya me conocés, soy bastante aburrido. 
- Mentira, yo siempre me divertía con vos.
- Sos la única que lo piensa entonces. Ah, casi me olvido, empecé un curso de fotografía. - Le cuenta entusiasmado, está contento con ese nuevo proyecto. No sabía que algo le podría gustar tanto o igual que la lectura.
- ¡Hey! Buenísimo, quiero ver fotos, para la próxima trae. 
- Jaja bueno dale, traje la cámara si querés podemos sacar algunas fotos.
- Mmm, para serte sincera no me divierte mucho sacarme fotos, además siempre salgo mal. - Dice Eugenia un poco sonrojada.
- ¿Quién dijo que te quería sacar a vos? - "Ya tenía que decir algún comentario inútil", pensó ella. - Mentira, seguro que salís re bonita. - "Wow, lo dije", pensó Ezra, no entiende nada de lo que dice o por qué lo dice. Solo sabe que la está pasando bien, y que siente cosas que hace mucho no sentía, cosas que se había olvidado, tal como en algún triste momento la olvidó a ella.
          Luego se sentaron en el pasto de la plaza, cerca de unos arbustos, él sacó la cámara y empezó a sacar fotos a diversas cosas. Árboles, hojas, niños jugando, y de repente le saca algunas a ella. Eugenia estaba muy linda ese día, luego se pone a pensar que nunca había apreciado lo linda que era su amiga. Morocha, ojos claros, y una sonrisa dulce. Esta, al ver que Ezra le había empezado a sacar fotos, le dice que pare, mientras ríe e intenta ocultar su rostro. Este logra captar algunas imágenes lindas. Luego siguen charlando, de una cosa y de otra. De la familia de uno, de los amigos del otro. Y cuando se fijan, ya se pasó toda la tarde. Se despiden amistosamente, y luego cada uno sigue su camino.
           Ezra se va caminando, y piensa lo bien que la pasó hoy. Si bien estaba nervioso, luego de un rato los nervios se fueron disipando de a poco. No sabía bien por qué pero se sentía raro. Decidió no hacer caso a su cerebro, no quería analizar mucho. Siguió como si nada. Esfumándose en una solitaria calle.
        Eugenia está feliz, se alegraba mucho de haber podido recuperar a su amigo. Aunque lo notaba diferente, algo en él no era igual. Hablaba más, se interesaba más, le gustaba más. No comprendía bien qué era lo que había cambiado, pero esperaba que el cambio en su viejo amigo fuese bueno.